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Madrid, 21 dic (EFE).- El cineasta italiano Paolo Sorrentino consiguió en 2004 alzarse como ganador de los David de Donatello -los Goyas italianos- con "Las consecuencias del amor", una película que se estrena mañana viernes en España y en la que el director reflexiona sobre "la gran cantidad de gente que vive por inercia". En los festivales de cine, Paolo Sorrentino es ya un nombre a tener en cuenta, pero "Las consecuencias del amor" y en la que el actor Toni Servillo asume un protagonismo casi absoluto, es su carta de presentación para el espectador español. Dos años después de su paso por el Festival de Cannes y de ganar cuatro premios David de Donatello, incluido el de mejor película, llega este "lento y sutil" retrato de la monotonía y la deshumanización que reflexiona sobre "esa gente que llega a cierta edad y se da cuenta de que su vida ha sido un fracaso pero no tiene ninguna fuerza para cambiarla", explicó Sorrentino en una entrevista con EFE. "Las consecuencias del amor" se ambienta en Suiza, donde capta la vida de Titta di Girolamo, un hombre que ha limitado su existencia a las instalaciones de un lujoso hotel y reducido sus relaciones personales a la camarera de un bar y a los empleados de un banco. En palabras del director, el protagonista, representa "una expresión al límite de una actitud muy generalizada y que es la gran tragedia del mundo de hoy", algo que le lleva a "dar sentido a su vida sólo a través de la muerte", indica. Sorrentino reconoce que la película "se hizo de manera muy simple, tanto en el guión como en la filmación" y eso explica una narrativa que dosifica la acción hasta casi extinguirla y un guión protagonizado por el silencio, pero que poco a poco desvela al espectador el porqué de la abulia del protagonista. "La mayoría de las cosas que debemos comunicar no se transmiten a través de la palabra, sino que la verdadera comunicación se produce a través del silencio y de los cuerpos", explica el cineasta, que ya trabajó con Servillo en su primera película, "L'uomo in piú". Esta visión lánguida de la existencia humana le "apasiona por ser muy lejana a la cultura italiana, que es muy escandalosa" y, por ello, ha trasladado la acción de "Las consecuencias del amor" a Suiza, "el país misterioso por excelencia, según el director, y que sirve como metáfora de los personajes, puesto que "tiene una intensidad muy imprecisa y ahí, aunque reina la calma, todo transcurre por dentro". Sin embargo, pese a que la película corra el peligro de resultar opaca y ambigua, Sorrentino declara que no le importa "que el público haga una interpretación libre" de ella, ya que "es una lucha inútil dar un mensaje claro al espectador". Con tanto tiempo transcurrido desde su rodaje, Sorrentino se muestra algo perezoso para recordar los detalles de su segundo largometraje cuando ya ha realizado dos más, y combina la vaguedad en sus respuestas con una visión más crítica hacia su propia película, en la que aparece brevemente Adriano Gianinni y de la que se siente "muy orgulloso, pero cambiaría alguna escena". Sorrentino volvió a concurrir en el Festival de Cine de Cannes este año con "L'amico di famigilia", con la que su estilo ha dado un gran giro hacia "lo grotesco y lo recargado" y recoge la tradición del cine de su compatriota Federico Fellini. Así, el realizador, que nació en Nápoles en 1970, intenta enmendar el que considera el gran error del cine de su país, que "no quiere darse cuenta de lo que es la sociedad italiana, sino que simplemente cuenta lo que les parece", lo que desemboca en que la cinematografía italiana tenga hoy en día, según Sorrentino, "un alto índice de vulgaridad".
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